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martes, 4 de mayo de 2010

HUELLA ECOLÓGICA Y COMERCIO JUSTO


Si ud tiene algún interés por los asuntos medioambientales, lo mas probables es que en mas de alguna oportunidad haya escuchado respecto del concepto “ Huella Ecológica”, este concepto tiene relación con nuestros hábitos de vida, nuestros consumo y de cómo actuamos responsablemente ante el resguardo y cuidado con el medio ambiente.
Para ello debemos entender que todo nuestro actuar, tanto como individuo, como en sociedad, tiene relación con el equilibrio en el uso de los recursos naturales, nuestros hábitos están directamente involucrados con la capacidad de producir bienes y de como de absorber residuos por parte del territorio en que vivimos, mientras mas territorios necesitemos mas grande es nuestra huella y como los recursos son finitos alguien pierde, pues tu consumes lo que otro necesita.
La “Huella Ecológica” según la definición de sus autores ( Rees y Wackernage) corresponde a “ El área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistema acuático) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida especifico indefinidamente, donde sea que se encuentre el área”, nuestro esquema de desarrollo económico hace que el consumo de recursos naturales crece permanentemente mientras que el planeta permanece del mismo tamaño, para satisfacer nuestra demanda la comunidad humana utiliza los recursos vivos de la Tierra 35 % mas rápido de lo que puede regenerarse, a este nivel de continuo crecimiento y de acuerdo a escenarios moderados la ONU proyecta que al 2030 nuestro consumo requerirá la capacidad de dos planetas.
La capacidad biológica del planeta es de 2.1 Ha. /hab., es decir si tuviéramos para repartir para cada habitante un pedazo de tierra biológicamente, activa nos tocaría 2.1 ha. a cada uno, sin embargo en promedio los habitantes consumimos 2.7 Ha. /Hab. Esta cifra ya significa mucho pues estamos consumiendo más de lo que se produce.
Ahora para comprender de mejor forma el fracaso de la COP 15 en Copenhagen en Diciembre del 2009 y del porque se desarrolla la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, basta con comparar la huella ecológica de países como Estados Unidos, Unión de Emiratos Árabes, Dinamarca todos sobre 8 Ha/Hab. al año 2005 , y de los 12 países con mas alta huella ecológica solo Australia, Nueva Zelanda , Estonia y Canadá tienen mas capacidad biológica de la que usan el resto que esta por sobre el promedio esta consumiendo algo que en rigor le pertenece a otro, el caso mas extremo es Gabón es la nación que teniendo la mas alta biocapacidad por persona tiene una huella que es menor que la mitad del promedio del promedio global.
Al respecto disminuir las tasas de consumo deja de ser un aspecto meramente de justicia social y pasa a convertirse en aspecto de sobre-vivencia de generaciones futuras, a no ser que enfrentemos un proceso innovación tecnológico, proceso donde las personas tengan más valor que las cosas , ahí donde el comercio sea un intercambio justo


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martes, 15 de enero de 2008

SU CONSUMO NOS CONSUME


El país vive momentos de contraste que ya a nadie sorprenden. La desigualdad producto de la concentración de riqueza y poder en unos pocos, afecta fuertemente a las capas medias y populares del país.

La Concentración, perdón, la Concertación de partidos por la Democracia, pequeños y tímidos pasos a dado para fortalecer la equidad, justicia e igualdad a las que debiera apostar un país que quisiera ser desarrollado.

Chile sigue apostando a un tipo de desarrollo que pasa por sobre los recursos naturales no renovables, como silenciando con sus actos aquellos múltiples informes mundiales elaborados por científicos, que dan cuenta de las catastróficas consecuencias que se tendrán por efecto de la mano del hombre, y su desarrollo económico que nos permite un placer hedonista actual, en detrimento de un futuro en donde para variar, se ven mas afectados los países pobres del sur, en beneficio de aquellos ricos del norte.

Aquí en la región, más específicamente en Con Con, las autoridades permiten a través de su plano regulador, las construcciones en altura que se llevan a cabo en los faldeos de las Dunas que en antaño, era el hábitat de una serie de organismos que daban cuenta de la diversidad que en ella se encontraba.

Hoy, las constructoras se hacen millonarias con las edificaciones que ejecutan en terrenos que muchos, consideran inestables ante la eventualidad de un movimiento telúrico importante. Departamentos para aquellos que quieren vivir en bordes costeros sin importar lo que se pasa a llevar.

Nuestro consumo irresponsable, permite la ganancia y el lucro en aquellos que pasan por alto restricciones ambientales y sociales que nacen únicamente de los límites personales que cada uno pueda colocarse –sistema de mercado llamado también Neoliberal-. El Estado no regula ni fiscaliza, y ante esa inoperancia, nosotros como personas individuales u organizadas, debemos asumir la responsabilidad de acceder a un Aire Puro y todo lo que ello conlleva…

… y para eso, nuestra vida debe ser más austera y menos consumista, mas natural y menos artificial, pues en el estado y situación actual, el consumo de los exagerados y ambiciosos países del norte / corporaciones / multinacionales / ricos de cada país, merece una respuesta ciudadana y popular organizada, réplica que se está considerando cada vez mas necesaria, solidaria y creativa en cada uno de los pueblos, ciudades y países.


Con Convicción y Pasión

HVS

René Squella Soto - Aspirante a Fotógrafo

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martes, 18 de diciembre de 2007

CONSUMO RESPONSABLE


En estos días de fiestas navideñas y de fin de año, la velocidad con que van ocurriendo los eventos, el inmenso bombardeo publicitario para que demuestres tu afecto comprando y regalando cosas, te envuelve en eventos que te llevan a consumir por sobre tus niveles de financiamiento.

Por otra parte te introduces en un mercado de productos que son derechamente inútiles y otros están rodeados de envoltorios, reales o ficticios, que le hace aparecer de un valor mucho mayor que el que poseen, lo que finalmente te desvía de las consecuencias reales de esta situación, la perdida del espíritu de estas fiestas, seas cristiano o no, y la alteración del equilibrio ambiental por la generación de residuos y la mantención de un sistema de desarrollo basado en el consumo se ha tornado en un modelo insustentable.

En definitiva ante la ausencia de un marco regulatorio que cuide efectivamente el medio ambiente, se debe ejercer el derecho ciudadano de intervenir mediante un consumo responsable, se debe entender que las acciones individuales ayudan a marcar una diferencia, organizaciones ambiéntales han propuesto acciones como las siguientes:

no regalar juguetes bélicos, agresivos o sexista, regalemos juguetes creativos, educativos, que fomente la cooperación, la imaginación o el juego en equipo. Ojala que no use pilas y si las tiene que estas sean recargables y acompañado de un cargador.
entre la familia y amigos se podría hacer un “trueque navideño”, en vez de comprar regalos, realizar regalos personalizados y artesanales, hacer y decorar papel de regalo propio, de este modo los regalos tendrán más valor, regalar un libro, suscripciones o entrada a algún espectáculo, se estará regalando cultura.
evitar productos desechables, productos con muchos envases, dar preferencia a los que tengan envases reciclables, rechazar las bolsas plásticas, ensucian la ciudad por mucho tiempo.
que el lujo no este presente en la cena navideña, es una ocasión de reflexión familiar, donde importan los valores humanos por sobre los materiales. Que sea una ocasión especial no implica que ésta deba ser lujosa.

No olvidemos experiencias de pascuas anteriores donde muchos sofisticados juguetes han sido abandonados por una pelota o por un juego de salón, recordemos aquel juguete que parecía imponente por sus colores y luces, cuyo precio fue bien razonable y de cómo se quebró a los pocos minutos transformándose en basura y dinero mal gastado.

El consumo responsable es la única forma de defenderse de esta locura consumista.


Edgardo Fagerström
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